Respiración en el parto: técnicas para acompañar las contracciones
No hace magia con el dolor, pero te da algo concreto que hacer cuando llega la contracción. Así se practica.

Cuando hablamos de respiración en el parto, no hablamos de una técnica que borre el dolor. Hablamos de algo más modesto y, para muchas mujeres, más útil: tener una tarea concreta a la que agarrarte cuando llega la contracción, en lugar de quedarte quieta esperando a que pase. La guía de respiración de Kalma está pensada justo para eso, para acompañarte con un ritmo marcado cuando cuesta encontrarlo sola.
Qué dice la evidencia (y qué no)
Aquí conviene ser honestos. La Guía de Práctica Clínica sobre la Atención al Parto Normal del Ministerio de Sanidad recoge que las mujeres que elijan usar técnicas de respiración o relajación deben ser apoyadas en su elección. Es decir: es una opción legítima y respaldada, no una moda.
Al mismo tiempo, la revisión Cochrane de 2018 sobre técnicas de relajación para el dolor del parto (15 estudios, 1.731 mujeres) concluye que estas técnicas pueden ayudar a manejar el dolor, pero califica la calidad de la evidencia entre baja y muy baja, y pide más datos. Encontró una reducción de la intensidad del dolor en la fase latente, aunque en la fase activa no halló evidencia sólida de diferencias.
Respirar no sustituye a la analgesia. Es una herramienta que puedes usar sola o combinada con lo que decidas con tu matrona.
Traducido: si te sirve, adelante. Si en algún momento necesitas otra cosa —epidural, óxido nitroso, cambiar de postura, agua—, pedirlo no es rendirse. Son opciones que se hablan con tu matrona o tu ginecólogo, no un examen que se aprueba respirando bien.
La técnica básica: lenta y rítmica
El patrón que recomiendan los servicios de maternidad del NHS es sencillo y no requiere aprender nada complicado:
- Cuando notes que la contracción empieza a subir, suelta el aire primero. Vaciar los pulmones antes de intentar llenarlos evita que te quedes bloqueada.
- Inspira por la nariz contando hasta 4.
- Espira por la boca contando hasta 8, despacio, como si hicieras temblar la llama de una vela sin apagarla.
- Repite hasta que la contracción pase. Luego deja que la respiración vuelva a la normalidad y descansa.
Dos detalles que se olvidan y marcan diferencia: mantén los hombros sueltos (tendemos a subirlos sin darnos cuenta) y respira por donde te resulte más cómodo, nariz o boca. No hay una forma correcta única.
Si te aceleras: cómo recuperar el ritmo
Es habitual que, en el pico de una contracción intensa, la respiración se vuelva rápida y superficial. Cuando eso pasa, el cuerpo expulsa más dióxido de carbono del que necesita y puede aparecer mareo, sensación de flojera o un hormigueo en los dedos, los pies o la cara. Los servicios de maternidad del NHS lo describen como respiración de pánico, y añaden que además de esas sensaciones tiende a aumentar la tensión y el miedo.
La salida es la misma técnica, más despacio: inspirar por la nariz y soltar por la boca tan lentamente como puedas. Aquí es donde tu acompañante tiene un papel real: puede respirar contigo marcando el ritmo, contar en voz alta o simplemente recordarte que bajes los hombros. Es más fácil seguir un ritmo externo que fabricarlo tú en medio de una contracción.
Practica antes, no el mismo día
El NHS insiste en un punto que suele pasarse por alto: dedica algo de tiempo durante el embarazo a probar técnicas y quedarte con la que te funcione. Una respiración que nunca has ensayado es difícil de activar cuando estás cansada, nerviosa y con contracciones cada tres minutos.
No hace falta montar una rutina. Dos o tres minutos al acostarte, o mientras esperas en una sala de espera, es suficiente para que el patrón te resulte familiar. También puedes usarla fuera del parto: en una extracción de sangre, en un momento de ansiedad, o en las contracciones de Braxton Hicks del tercer trimestre.
Fuentes
- Ministerio de Sanidad / GuíaSalud. Guía de Práctica Clínica sobre la Atención al Parto Normal.
- Smith CA y cols. Relaxation techniques for pain management in labour. Cochrane Database of Systematic Reviews, 2018.
- North Bristol NHS Trust. Breathing During Labour.
Preguntas frecuentes
¿La respiración quita el dolor de las contracciones?
No. La revisión Cochrane de 2018 concluye que las técnicas de relajación y respiración pueden ayudar a manejar el dolor, pero con evidencia de calidad baja a muy baja, y sin efecto claro en la fase activa del parto. Sirven para acompañar y dar sensación de control, no para eliminar el dolor. Habla con tu matrona sobre las opciones de analgesia disponibles en tu hospital.
¿Cuál es la técnica de respiración más recomendada?
Los servicios de maternidad del NHS proponen un patrón lento y rítmico: soltar el aire cuando empieza la contracción, inspirar por la nariz contando hasta 4 y espirar por la boca contando hasta 8, repitiendo hasta que pase. Lo importante es que sea lenta y que la hayas practicado antes.
¿Por qué me marea respirar rápido durante una contracción?
Al respirar muy rápido y superficialmente se expulsa más dióxido de carbono del que el cuerpo necesita, y eso puede provocar mareo y hormigueo en dedos, pies o cara. El NHS lo describe como respiración de pánico y recomienda volver a inspirar por la nariz y soltar por la boca lo más despacio posible. Si el mareo es intenso o no se pasa, avisa a tu matrona.
¿Desde cuándo puedo empezar a practicar?
Puedes practicar en cualquier momento del embarazo; el NHS recomienda expresamente dedicar tiempo antes del parto a encontrar la técnica que te funcione. Con dos o tres minutos al día es suficiente para que el patrón te resulte automático.
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